Esta publicación de este TresSeisCinco contiene desnudez o contenido explícito relacionado con el cuerpo. Como creo en el derecho a tomar decisiones, se lo advierto en caso de que usted prefiera no observar el cuerpo humano desnudo, o en caso de que éste le produzca vergüenza, estupor o cualquier otra sensación negativa. Le advierto también que esta es una pieza de arte, y que no deja de serlo al provocarle esos sentimientos. El sentimiento está en usted, no en la imagen. Si quiere mirar la imagen, haga click en “Continuar leyendo” o, simplemente, continúe hacia abajo.
Desde luego, esta es una fotografía que puede llamar a escándalo si quien la mira es de entendimiento corto. Pensaba en la larga tradición de la fotografía “obscena”; el entrecomillado tiene doble intensión: darle la razón a quienes consideran que la obscenidad está en la persona que observa y no en el sujeto u objeto observado, y ahorrar el camino a quienes –pobreza bien pensante– quieran “aclarármelo”. La tradición fotográfica del glamour es mucho más permisiva con esta clase de fotografías, pero prefiero incluirme en la tradición –ni más ni menos estríctamente fotográfica, quiero aclarar– de la provocación. Pienso en Robert Mapplethorpe o en Jan Saudek, dos de mis fotógrafos predilectos: el entendimiento del desnudo en términos de la interacción del cuerpo, o de los cuerpos, con el deseo, la ofensa, la repulsa, la acción; y no en términos del retrato glamoroso de la belleza –que por lo demás, si es uno sincero, es inevitable si el sujeto retratado posee las características de lo que en la sociedad contemporánea a la imagen se entienda como cánones de belleza.
Pero la razón principal por la que publico esta fotografía es porque me parece muy buena; problamente, una de las mejores de este TresSeisCinco hasta el momento. Su condición de autorretrato no le sobra, y por eso va en el título. Su condición de escándalo previsible tampoco se me escapa, y la incluyo como tal. No quiere constituir una licencia poética; por el contrario, quiere ser todo lo llana que sea posible en lo que significa. Y eso, ese elemento significante, lo ponen ustedes: mis improbables –e impúdicos– tres lectores.
Etiquetas: foto, fotografía, jan saudek, robert mapplethorpe, TresSeisCinco - Proyecto Fotográfico 2010






